Escapismo


Intenciones
10 diciembre 2010, 10:16 am
Filed under: Ficción

La mujer y madre perfecta se levanta a las siete de la mañana. Toma un café, se ducha y lava el pelo, elige un vestido ceñido color malva. Prepara el desayuno de los niños y del marido y en cuanto se sientan a desayunar, ella les da un beso rápido y se va en autobús a la oficina. Es administrativa en una cooperativa de taxistas. Trabaja mucho aunque, rodeada de hombres, también se siente mimada. Tiene en la mesa flores; le traen bombones y perfumes que ella guarda en un cajón para que su marido no sienta celos. Hoy viene Julio que, cada quince días, trae sus recibos. A ella le resulta atractivo, tira a musculoso, con la nariz enorme en una cara grande con labios carnosos. Tiene ocurrencias y es muy atento. A las once de la mañana Julio entra por la puerta y la admira, hablan y se ríen más de la cuenta. Está más tiempo de lo acostumbrado, parece que duda de algo, por fin, antes de irse, él le da una cuartilla amarilla. Ella desdobla el papel mientras le mira a los ojos, hay un poema escrito:

Sin tu presencia
Lentos son los días
Relámpagos grises
Nada vivaz, solo apatía
Pero hoy, que por fin podré alcanzarte
Yo, tenaz y luminoso
Pido invadir tu alma
Y consumir tu cuerpo.

Le mira emocionada pero no sabe qué decirle, aunque sus fantasías dispares giran en torno a él, no ha pensado en serio en el salto hacia la infidelidad. Le sonríe tímida y él se marcha con la batalla perdida.
Ella, a cada rato, saca la cuartilla y relee el poema. Cuando sale de la oficina se lo sabe de memoria y la acompaña el resto de la tarde. Va al instituto de sus hijos, tiene una reunión con el tutor, al que apenas escucha. Después, la compra en el supermercado, en la cesta, entre la leche, el aceite y el pan, está cada verso pegadizo. Entra en casa cargada de bolsas. Cierra la puerta empujando con el culo. Su marido está en el sofá leyendo, en cuanto la ve se levanta, le da un beso y le coge la carga para llevarla a la cocina. Ella, pasa por el cuarto de los hijos, se interesa durante tres minutos por sus estudios y corre a cambiarse para hacer la cena.
Mientras corta la cebolla, el poema vuelve a surgir, se inflama, y la enciende. Ahora es la imagen de Julio susurrándole cada sílaba al oído. Se sienta en la mesa con desgana, él es funcionario, y no habla mucho, los niños son adolescentes y no cuentan nada. La conversación languidece. Mira al marido, al que hace meses que no toca, su falta de pasión al coger el tenedor y rebuscar en el plato trocitos de pescado. Sus hijos que engullen y bromean entre ellos, que jamás le han preguntado cómo se encuentra. Ella come mientras los versos se cuelan entre las patatas, el tomate asado, y las raspas. Piensa en Julio, y le entran ganas de acurrucarse, quisiera que la abrazara, que sus labios carnosos la besaran flojito hasta sentir la piel de gallina, que se clavara en ella, como el poema.
Acaban de cenar ya sin hablar, recogen la cocina, y marido e hijos se van a la cama. Ella cree que él la evita por las noches pero lo agradece, y más hoy que quiere estar sola.
Saca la cuartilla, que no ha dejado en el cajón de la oficina, contempla la letra de él, inclinada y firme, primorosa. Pasa el dedo por las letras desbordantes. Aspira el olor a tinta enardecida. Con la hoja en sus manos, la cubre de besos tiernos, después, empieza a mordisquear las esquinas, y, finalmente, se la come de un solo bocado. Nunca pensó que la suculenta cuartilla amarilla pudiera llenarla tanto.

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28 comentarios so far
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Pues… para quien pueda pensar que eso que relatas es ciencia-ficción, yo debo confesar que me he zampado más de una notita o papel “especiales”.
Tenía que hacerlos desaparecer, pero no fui capaz de tirarlos a la basura.
Así que opté por que acabasen formando parte de mi 😀

Comentario por Mr. Rific

Jaja, a saber que te has tenido que comer tú, con esas historias que cuentas, esas sí que parecen ciencia ficción. Comerse un papel lo veo de lo más socorrido. 🙂

Comentario por Elena

Elena es un poema. No me refiero a la prosa, ni como lo cuentas,- que es atrayente- Es como tomar un ramo e ir quitandole hoja por hoja, los talluelos, y dejar al final la flor y en un acto de soledad y deseos de afecto, deglutirla para que arome al corazón. Mis aplausos por desnudar lo que parecía tan sólido… un Abrazo Rub

Comentario por rubengarcia

Gracias Rub, es una historia que no tiene nada de autobiográfica pero de algún modo me toca dentro, y se nota. Lo sólido se vuelve líquido en poco tiempo. Un abrazo.

Comentario por Elena

insospechado final

Comentario por JG

Sí, a veces lo menos esperado es lo más satisfactorio.

Comentario por Elena

Sin tu presencia
Lentos son los días
Relámpagos grises
Nada vivaz, solo apatía
Pero hoy, que por fin podré alcanzarte
Yo, tenaz y luminoso
Pido invadir tu alma
Y consumir tu cuerpo.

Comentario por jon

El relato bien podría acabar así, con el poema, de hecho lo dudé. Nunca sabes hasta donde te pueden calar unos versos, mira este… causó estragos. 😉

Comentario por Elena

Exquisito. Una vida acostumbrada a la rutina, ansiosa por salir del aburrimiento, un salto al vacío, o puede que no tan vacío…

No has perdido nivel en mi ausencia. Un jodido placer leerte.

Comentario por Jesse Custer

Ya era hora de que regresaras. Mantener el nivel a veces cuesta pero me esfuerzo, 😉
Volveré por tus lares entonces. ¡Bienvenido de nuevo!

Comentario por Elena

Magnifico. Sabes que? a veces pienso que te voy a parecer pelota, pero te prometo que, desde que te leo, mis reacciones a tus relatos son estas (y no me voy a cortar)
Hay relatos que -para mi gusto- tienen una frase que es como la que hace explotar un fuego que lo llena todo: “Cierra la puerta empujando con el culo.” Es trivial. Si. Pero tiene eso de domestico y de erotico, llama tan fuertemente la imaginacion por lo cotidiano y normal, a la vez que te hace pensar en su culo y su mundo de esos momentos en que esta conflictuada (que horror de palabra) entre su mundo domestico y su persona.
Hay mucho mas, pero solo comento esto. Me ha encantado.
Un beso desde esta ciudad llena de azul

Comentario por Javier Revolo

Gracias de nuevo Javier. Si a eso le llamas hacer la pelota…me encanta que me la hagas entonces. En un relato son los pequeños detalles los que componen la historia, los que revelan más que los hechos centrales, en definitiva los que le dan forma.
Besos desde esta ciudad últimamente tan gris.

Comentario por Elena

El final me ha sorprendido, pero dentro de lo indigesto que debe de ser eso de comerse una cuartilla (y además amarilla), no puedo pensar en un final más lógico después de ese montón de nada que es su vida familiar.
Un besazo, guapa.

Comentario por Ainhoa

Tienes razón, de hecho el final vino solo. no lo tuve que pensar. Ya sabes que me gusta mucho el tema del amor, que ni uno mismo sabe cuando termina, y a veces ni cuando empieza.
Besitos

Comentario por Elena

Hoy me apetece hacer un comentario profundo: me ha llegado y mucho.
Para cuándo la segunda parte donde la prota se come al compañero.
Besitos y feliz semana.

Comentario por ángel

Con lo romántico que eres veo normal que te haya llegado. Además es un final más o menos feliz, como te gustan a ti.
Igual me animo a uno de canibalismo, lo pensaré.
Besazos

Comentario por Elena

Libidofagia: consumo por ingesta del deseo sexual, considerado por algunos autores como el impulso y la raíz de una frustración sostenida y que procede de variadas manifestaciones de la actividad psíquica.

Leo

Comentario por Leo F.

Bien pudiera ser la libidofagia una parafilia sexual, tema amplio que me encanta. La actividad psíquica en este relato creo que se convertirá en física.

Comentario por Elena

Es un bello relato, felicidades !!! saludos

Comentario por minicarver

Gracias minicarver, pocas veces escribo relatos bellos.

Comentario por Elena

El veneno de la pasión han renacido en la mujer y nada puede pararlo. Esto acabará en amante o divorcio o en psicólogo porque no podrá dejar de pensar nunca en la nota.

Sensacional relato de lo cotidiano Elena. De verdad me ha encantado porque creo que no hay nada peor que la apatía en la vida. Lo quema todo.

Estoy de acuerdo en que hubiera sido más impactante si el poema estuviera al final.

Comentario por charradetas

La apatía es peligrosa porque caes en ella sin darte cuenta. Me gusta pensar que un pequeño acto o, como en este caso, unas palabras pueden sacarte de la apatía en segundos y revolver tu vida sin remedio.
Cuando publique el libro revisaré la ubicación del poema. 😉

Comentario por Elena

“es que es para comérselo”

Sin tu presencia
Lentos son los días
Relámpagos grises
Nada vivaz, solo apatía
Pero hoy, que por fin podré alcanzarte
Yo, tenaz y luminoso
Pido invadir tu alma
Y consumir tu cuerpo.

Comentario por Rober

jaja, fíjate que yo no escribo poesía y me costó bastante hilar esos versos y parece que al final no quedaron tan mal. Si alguien me escribiera un poema así… ¡yo también me lo comería!

Comentario por Elena

Yo creo que va a terminar comiéndose algo más….
Con esa tribu en casa, cualquier cosa.
Muy gráfico, me gusta.

Comentario por ucomin

También estoy segura de ello, en la vida a veces hay que dar el salto hacia la búsqueda de la felicidad, y más si te lo ponen tan fácil como en este caso. Besito.

Comentario por Elena

Muy buen relato. Me ha recordado, no sé por qué, a ese pintor que tenía tana pasión por su arte que llegaba comerse las pinturas

Comentario por Miguel Baquero

Creo que el comer anda ligado también a la pasión así que será por eso, ahora que un lienzo lleno de pintura nada que ver con una cuartilla. ¡Gracias Miguel!

Comentario por Elena




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