Escapismo


madre solo hay una
29 septiembre 2010, 9:43 pm
Filed under: Ficción

Ernesto se mete la cuchara en la boca con el último pedazo de tarta y, en voz baja para que no le oigan los comensales de al lado, le dice:
– Quítate las bragas, anda, ve al cuarto de baño y quítatelas.

Dado que es incipiente la relación sexual, la mujer entra en el juego. Ernesto es varonil, de labios gruesos y hombros anchos, y el vello del pecho asoma por su camisa. Se han acostado dos veces.
Ella vuelve a la mesa, divertida y algo excitada. Le enseña las bragas negras metidas en su bolso.
– Ya estoy empalmado – dice él con cara de pícaro.

Van a casa de ella en el coche de él. Durante el trayecto, en cada semáforo en rojo, Ernesto mete la mano entre sus piernas. Cuando aparcan lleva la falda mojada. Tardan en llegar al portal porque paran mucho a besarse. En el ascensor él desabrocha su blusa y le chupa los pezones. Ernesto se pega a su espalda y ella nota su erección en el culo mientras abre la puerta. Una vez dentro de casa, apoyados contra la pared, se empiezan a quitar ropa. La mujer queda desnuda en seguida. Se babean. Se frotan. Sudan. Ella le baja la bragueta y mete la mano. Justo en ese momento, el teléfono suena inoportuno. Él, al segundo tono, se agacha a cogerlo de su chaqueta. La excitación se viene abajo. Le oye decir:
– Hola mamá.

Ernesto todavía vive con su madre, a pesar de pasar la cuarentena. Le llama a menudo cuando no está en casa. Ella recoge la falda y la blusa del suelo, le escucha mentir que está con compañeros de trabajo, porque, para su madre, no existe. Ernesto le dice a su madre que irá pronto a casa. Ella va a ponerse un camisón. Está malhumorada. Él da vueltas por el salón con la bragueta bajada y el teléfono en mano. Cuando ella vuelve del cuarto, él ni la mira, se está despidiendo, le oye decir “un besito, mamá”. Esas tres palabras la restan el poco deseo que le queda por Ernesto. Cuando cuelga ella pregunta si no es posible apagar el teléfono mientras le mete mano. Él contesta que no, que su madre se preocuparía. Y le suelta una perorata de media hora sobre su madre, lo que conversan, lo que les gusta el cine clásico, o merendar en una cafetería. La elogia todo el tiempo: “es una mujer inteligente, valiente, bella, por dentro y por fuera, una mujer única”, concluye.
Ella se pregunta si también dormirán juntos pero no dice nada.
Ernesto intenta reanudar lo que dejó a medias pero están más fríos. Él suplica que le deje por lo menos besarla, y de mala gana ella se deja. La besa flojito, en sus puntos flacos, la toca por encima del camisón, y por debajo. Vuelve a humedecerse. Se deja llevar a la cama. Quiere olvidar que Ernesto tiene madre. Pero en ningún momento llegan a la excitación del principio. Él pone empeño pero ella está desganada. Echan un polvo de alivio, terminan lo empezado.
Después, tumbados en la cama, Ernesto mira el reloj con disimulo y ella le mira a él; su visión es distinta, el hombre varonil se ha convertido en un pusilánime, hasta lo que dice le parece ñoño. Y como si necesitara una confirmación, Ernesto la apretuja contra sí, baja la cabeza, y con sus labios gruesos se engancha al pezón izquierdo. Ella advierte que su cuerpo de hombre se va encogiendo hasta adoptar la posición fetal. Y se queda así, mamando, los quince minutos que le quedan para irse.

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37 comentarios so far
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Me encantan tus relatos!!
Podría comentar un montón de puntos. Pero me quedo con el disfrute de la lectura y tus ideas. SALUD

Comentario por Rober

Rober, tú siempre animando. Disfrutar es uno de mis verbos favoritos y que lo utilices para la lectura de mis relatos me halaga.
Un beso.

Comentario por Elena

Soberbio relato. Aquí dejo no un comentario sino un aplauso.

Salud.

Comentario por Juanma

Jo, Juanma gracias! Me vas a sonrojar. ¡Me he divertido escribiéndolo!

Comentario por Elena

Aunque ya sé que te estás “reformando”, es un gustazo leer algo que recuerda a tu anterior etapa 😉
Un beso.

Comentario por Ainhoa

Cualquier día te sorprendo con una regresión. No eres la única que echa de menos mi etapa anterior. Esto ha sido un pequeño acercamiento a un polvo bien echado. 😀
Besos.

Comentario por Elena

Muy bueno Elena. Me has puesto malo y me has cortado el rollo en pocos segundos… eso no se hace 😉

Toda una descripción del hombre “enmadrado” y de como apagar de un soplido la llama de una mujer.

Comentario por charradetas

😀
Ese es el asunto. Que también el que lo lea suba y baje como ella, como él, como nos podría pasar a cualquiera en esa situación. Hay que aprovechar los momentos álgidos que te ofrece la vida.
Gracias charradetas!

Comentario por Elena

Caramba Elena, que relato más impactante, el pobre hombre tiene “mamitis” aguda. Lo has retratado muy bien. Hay erotismo además, humor y un final muy logrado. felicidades. Me da la impresión que tus más recientes relatos se ven más logrados. saludos

Comentario por minicarver

Gracias José, ya sabes como es esto de escribir, uno cree avanzar pero mantener siempre el nivel es difícil, así que leerás cosas peores.

Comentario por Elena

Qué bien, un relato con potencial sexual. Qué pena lo de la madre. Ja, ja, ja… pobre. Con lo caliente que se estaba poniendo (y nos estaba poniendo). Si es que no hay nada peor que toparte con una madre “mujer” perfecta, y única, y bella. Tú me dirás que te queda a ti… ¿Competir con eso? ¿Tener celos? Pues no. Te queda el mega bajón de la prota. Por cierto, !Felicidades por el libro, Espejo 21.30! Muas.

Comentario por Fátima

Con la madre no se puede competir, y tener celos de ella suena absurdo. Y tampoco se puede ignorar así que lo mejor es no conocer a nadie que tenga “mamitis” porque además, esas madres tan únicas suelen padecer de “hijitis”. A ver quién puede con eso.
¡Gracias Fa!
besazos

Comentario por Elena

Hombres colgados de su madres. Desgraciadamente mucho mas frecuente de lo que desearíamos. Conozco a varios que si no tan exagerado como el de tu relato, que es un caso clínico, debería de conseguir destetarse a los cuarenta. Un saludo

Comentario por Concha Huerta

Es cierto que la adoración por la madre es frecuente. Pero lo que es casi peor es que muchas madres ¡no quieren destetar al hijo!
Gracias por tu comentario, Concha.

Comentario por Elena

Me ha gustado mucho: el ritmo es excelente, el final es muy bueno, y el protagonita al principio te dan ganas de darle un meco, por tontaina, pero luego cierto es que despieta ternura. Muy buena esa forma de llevar al lector de una sensación a otra, un gran relato.

Comentario por Miguel Baquero

Me preguntaba yo si el relato causaría distinto efecto a hombres y a mujeres, y tu ternura me lleva a pensar que sí. 🙂
¡Gracias Miguel!

Comentario por Elena

De sobra es sabido que no hay amante más posesiva que la propia madre… sin embargo voy a romper una lanza a favor del prota masculino… y es que madre no hay más que una!!!
Besos descastados 🙂

Comentario por Mr. Rific

jeje, el quiz de la cuestión es que madre solo hay una pero amantes a porrillo. Una chica lista jamás le diría a un tío: tu madre o yo.
Besos nada maternales.

Comentario por Elena

Muy, muy bueno. Me ha encantado el final, muy simbólico. ¿Pero de verdad hay hombres asíííí??? jajaja. Increible!

Comentario por Beatriz

Haberlos, haylos. Solo pido no dar con ninguno. 😀

Comentario por Elena

Hola preciosa, Dios mio cuanto tiempo sin entrar en tu blog! IMPERDONABLE, me he puesto al día, por lo menos con los últimos relatos, he leído desde pluriempleo hasta madre solo hay una, y estoy encantada, me gustan todos pero todos todos.
A ver si a partir de ahora te sigo con mas continuidad y te hago comentarios porque ahora mismo como les he leido todos del tirón no puedo decir nada de ninguno, ya sabes que pasa eso.
Pues un beso y hasta pronto.

Comentario por yosi

🙂 Es totalmente perdonable, hay mejores cosas que hacer que leer mi blog. En cualquier caso, ¡me alegra verte por aquí! y más que te gusten mis historietas.
Hablamos pronto, un beso

Comentario por Elena

… A pesar de pasar la cuarentena… Me gusta. Gran ritmo, mejor compás. Final deslumbrante por simple y excelso. Lo mejor del cuento*: no tiene ‘puntos flacos’. Felicidades por ello. Leo Froüd

*: Relato, generalmente indiscreto, de un suceso

Comentario por Leonidas Froud

Utilizas unos adjetivos que casi llegan a sonrojarme. Y lo mejor de todo es que no eres mi padre, ni mi hermano, ni el novio que no tengo, ni mi amigo. ¿O sí lo eres y te camuflas? En cualquier caso, gracias por tus halagos, son de los que animan.

Comentario por Elena

Si es que los móviles están haciendo mucho daño. Y la combinación madre-móvil ni te cuento.

Comentario por Elena

😀 Ni que lo digas. Y eso que todavía hay muchas madres que no manejan bien el móvil. La mía, por ejemplo, no interrumpiría nunca.

Comentario por Elena

“Él da vueltas por el salón con la bragueta bajada y el teléfono en mano.” Ja ja, esto es patético!! Muy buen relato, Elena.

Comentario por blopas

¡Gracias blopas!
Al principio le bajé los pantalones hasta los tobillos pero me pareció demasiado, jaja. Tampoco había que ensañarse con el pobre Ernesto.

Comentario por Elena

Creo que estuviste muy bien al corregirlo, ¡sobre todo por si Ernesto comenzaba a tocarse! Ella hubiera tenido que marcharse en ese mismo instante, supongo, y otra sería la historia. De todas maneras, no creo que el grandulón de Ernesto sea tan “pobre”. Me gusta mucho este texto. Saludos.

Comentario por blopas

Jo, patético el pavo ese, pero a ver cuando un relato en la que la mala, torpe y pusilánime sea ella, que anda que no hay….
Beso.

Comentario por ucomin

Todo se andará. Ya sabemos que no siempre los hombres son los patéticos o los impresentables, eso es patrimonio de la humanidad.
besos

Comentario por Elena

a mi de ternura nada che. mas bien impresión. pobre señor y pobre la pobre que no se de cuenta de que tendra que meterse en una relacion con la madre ademas de meterse en los pantalones del hijo.
muy bien contado.
salut,

Comentario por g.

Gracias g.!
Sí, pobres, algunas no se dan cuenta al principio y se meten en la trampa, otras creen que podrán cambiarle, pero hombres como este nunca se desprenden del todo de la figura materna.

Comentario por Elena

Hacía tiempo que no entraba en un blog tan bueno.
Todos los relatos excelentes, pero el ritmo, la temática y el final de éste… me dejan sin palabras!
No dejo de pensar que hay algo de real en todos y cada uno de tus relatos, son tan buenos que todos parecen que hayan sucedido… espero que no lo sufrieras mucho tiempo 😉
Enhorabuena!

Comentario por dexter

Dicen que cuando se escribe hay algo autobiográfico, pero no es cierto. Pero es verdad que una anécdota que te cuentan, algo que ves por la calle, te puede inspirar y salir una historia muy buena. Así que no, no tuve que soportar a Ernesto :-D, aunque he soportado a otros muchos.

Comentario por Elena

A mi una vez me contaron una anécdota parecida 😉
Yo también he conocido a unos cuantos dignos de un relato…
Autobiográfico sé que no es, tú nunca te quitaría las bragas 😉
Lo dejo, que este es un blog serio?? Bueno, tu ya lo quitas si te parece fuera de tono…
Muacks

Comentario por dexter

Genial Elena

Comentario por blanca




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