Escapismo


El nido
17 septiembre 2010, 7:20 pm
Filed under: Ficción

Viven en un gran piso, luminoso y confortable, pero se cruzan en el pasillo y no se dirigen la palabra. Es una pareja rota aunque vivan juntos.
Todo ha terminado entre ellos, ha sido largo y doloroso darse cuenta de que solo queda una existencia conjunta, justificada por un niño pequeño, que ha llegado tarde y ha puesto en evidencia que la relación ya no funciona. Un niño al que, es obvio, los dos adoran.
Han intentado hablar pero el problema no es uno en concreto, sino muchos a un tiempo, esto ha dado como resultado lo indiscutible, ya no se quieren. Él se cambia de habitación, en la casa hay de sobra. Ella llora por las noches en la cama medio vacía. Pero todavía se miran con cierto cariño, se tratan bien.
Pasan los meses y todo se va oscureciendo. Se estorban. Se reprochan mutuamente. Lo anecdótico e insignificante, ahora es intolerable, la manía de ella de dejar el lavabo lleno de pelos, o la de él, que nunca recoge las migas de pan de la mesa de la cocina. La sola presencia del otro les irrita. Los dos, cada uno a su manera, quieren reafirmar su propia vida. Mientras, el niño crece con su padre y su madre al lado. Es lo único que da alegría a esa casa. El niño es aire limpio en un ambiente enrarecido. Cuando el padre, encerrado en su habitación, le oye reír y sale, y le ve corretear por el pasillo, nota que su ánimo se levanta, siente alegría.
De los reproches pasan a los gritos, a esa rabia que da que las cosas no salgan como uno quiere. El cariño, por el momento ha desaparecido. Ahora se echan la culpa el uno al otro. Se gritan por todo, incluso delante del niño pequeño, que aunque no entiende de enfados, instintivamente se echa a llorar. Están de acuerdo en que las cosas no pueden continuar así.
Deciden evitarse. El odio deja paso a una indiferencia forzada. Él va al cine a deshoras por no encontrársela. Ella se mete en la cocina en cuanto le oye entrar por la puerta. De esta forma llegan a la convivencia acordada, la de la supervivencia. Para evitar roces se dejan mensajes por toda la casa con frases como “el niño está constipado, voy al pediatra”, o él “el niño no ha querido merendar”, casi siempre eran referentes al niño. Se saludan como vecinos: buenos días, buenas noches. Cada uno se cocina lo suyo y ella lo del niño, al que cuidan por turnos.

Ella sale al jardín, que cuida diariamente. Admira los rosales, las dalias, aspira fuerte el aire casi puro. Se sienta bajo el sauce y comprende por qué compraron esa casa de ricos, cuando no lo son. Ahora conviven un niño y dos extraños, que no hablan de divorcio, ni de separación. Ninguno habla de marcharse de la casa, ni del futuro. Hay una razón para ello, algo que les une, algo que fue un acierto y mutó a error, y no, no es el niño, es una hipoteca elevada, a pagar en treinta años. Dentro de la casa, metido en su habitación, él está sentado frente al ventanal, con la vista fija en la montaña que se ve al fondo. El niño, ajeno a todo, duerme.

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23 comentarios so far
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Que terrible destino de pareja, cuanta soledad y amargura en esa relacion unidos por un niño y una deuda. Excelente. saludos

Comentario por minicarver

En estos tiempos de crisis, el número de divorcios ha descendido, y no por los hijos, sino por motivos económicos. Una muestra más del mundo en que vivimos.

Comentario por Elena

Como estos dos hay doscientos mil.
Deberían darte una columna en un periódico de tirada nacional.
A ver si a alguno se le abren los ojos antes de hacer semejante estupidez.

Comentario por urraca

Supongo que cuando lo hacen es porque piensan que se querrán toda la vida. Esto es muy bonito pero demasiado arriesgado.
Oye, me encantaría tener una columna en un periódico! 🙂

Comentario por Elena

El otro día decían por la tele que habían descendido los divorcios. Le echaban la culpa a la crisis.

Comentario por Elena

Es bastante lógico, para divorciarse también se necesita dinero.

Comentario por Elena

Une más una hipoteca que un matrimonio !

Triste historia, pero no se dan cuenta que lo mejor para el propio niño es que se separen. Lo sé.

Comentario por charradetas

Estoy contigo, es más, soy de las que opino que muchas veces, los hijos son una mera excusa para no separarse, simplemente porque no hay valor para hacerlo.

Comentario por Elena

Yo también he oído por la tele que ha descendido el número de divorcios, por temor a que el juez ponga una pensión alimenticia muy elevada que cause la ruina. Me pareció una situación tristísima, mucho peor, con diferencia, que un matrimonio roto.

Comentario por Miguel Baquero

Si al matrimonio roto le sumas economía ajustada, ya ni te cuento. Es difícil volver a empezar con un lastre semejante.

Comentario por Elena

A mi me hablaron de un caso como este que describes pero elevado a la máxima potencia: marido y mujer separados conviviendo en la misma casa, y además con las respectivas nuevas parejas de ambos…
…cuatro a chocarse por los pasillos.

Es un caso real, pero para mi gusto se pasan de “modernillos”

Un beso

Comentario por Mr. Rific

Hay que ser de una “pasta” especial para llevar bien eso, y mira que yo soy modernilla, si ya me cuesta llevarme bien con uno, imagínate con dos más. Supongo que como a la mayoría.
¡Besos!

Comentario por Elena

Gracias por tu visita y darme la oportunidad de llegar a este tristísimo nido tan bien descrito.

Salud.

Comentario por Juanma

Triste sí es. Sobre todo porque son situaciones que uno las busca, indirectamente, pero luego las consecuencias son difíciles de llevar. Me gustó lo que leí, volveré a visitarte.

Comentario por Elena

Me hacen gracia 2 cosas:El titulo y la categoría “ficción”.Mas bien pondría “Realidad”

Comentario por netsnooper

No hago mucho caso de las categorías, pongo a todo ficción cuando siempre hablo de la realidad. El título aquí va muy bien, ya que es una palabra, con ocho acepciones en el diccionario y, varias de ellas, me vienen al pelo!

Comentario por Elena

Y que no se quejen….
Esto mismo hay a patadas en 50 metros cuadrados. Con jardín y todo para airearse y vistas a la montaña.
Unos privilegiados!!!

Comentario por ucomin

🙂 Tienes razón, en este caso las circunstancias son favorables. Así se pueden aguantar unos añitos. Y a las malas, pueden poner una cabaña en el jardín.

Comentario por Elena

Así me gusta, los libros de anagrama boca abajo.

Comentario por Jesús Garrido

Jesús, este comentario o no es para mí, o está en clave…¡¡¡porque no lo entiendo!!!

Comentario por Elena

A mi me ha hecho gracia la publi que aparece después del relato. Impresionante. No te pagarán, elena? Con el relato me he reído más bien poco. 😉

besitos y buena semana.

Comentario por ángel

¿qué publi? Yo no veo nada. ¿Me estarán utilizando?
El relato es muy triste, sí, y mira que tú te ríes de casi todo. ¿Tú también tienes hipoteca? 😀
besos

Comentario por Elena

Pues ahora no me sale a mi tampoco. Eran 2 empresas de divorcios a 200 y 350 euros cada una, otra q decía: “recupera a tu pareja” y otra q no recuerdo. Lástima no haber hecho un “pantallazo” porque los textos eran muy buenos.

Comentario por ángel




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