Escapismo


El poso
6 septiembre 2010, 8:01 am
Filed under: Ficción

– Hazlo por mí, Tom. Por lo que fuimos una vez – me había dicho ella por teléfono con voz débil.

No necesitó insistir. Tenía que pedir la llave a una vecina, entrar en su casa, coger una bolsa de piel beige del armario de la entrada y llevársela al hospital donde trabaja.

Cuando entré en la casa, el olor y la penumbra familiar hicieron que mi estómago se retorciese. Esa había sido mi casa durante un tiempo. Nuestra casa. Todavía permanecían trocitos de mi vida por los rincones: la lámpara del pasillo que instalé con gran dificultad, una mancha de vino de la pared. Todos los recuerdos, todo lo feliz que había sido allí, y ahora no era, se me vinieron encima. Hacía año y medio que no entraba por esa puerta. Recorrí la casa entera, muy despacio, como si fuera un ladrón. Entré en el dormitorio y abrí los cajones de su mesilla, me molestó ver condones. Abrí el armario, reconocí algunas prendas, las toqué. Me tumbé en la cama, no había nada nuevo en las paredes, ni siquiera había sustituido el cuadro que me llevé. Abrí la nevera, estaba casi vacía. Me senté en el sofá, encendí la tele, la apagué de nuevo. Entré en el cuarto de baño, comprobé que seguía usando la misma colonia, las mismas cremas; me miré al espejo y un hombre apocado me devolvió la mirada; hice pis con cuidado de no salpicar. Regresé por el pasillo, cogí la bolsa de piel y me marché de allí con una mezcla de tristeza y desazón. De algún modo me consolaba ver que todo estaba igual. Yo rompí la relación, me aburría. Meses después me aburría más y la echaba mucho de menos. Le propuse volver pero ella no quiso, dijo que eso era retroceder. Ese día me convertí en un imbécil.

En el coche estuve dándole vueltas a la llamada, debía estar muy sola para recurrir a mí, después de tanto tiempo. Por lo que fuimos una vez. Había insistido mucho que necesitaba la bolsa, no pasaba nada malo pero tenía que llevársela esa misma noche. En el mostrador de información del hospital pregunté por ella, me indicaron que estaba en la planta de ginecología. Antes estaba en neurología. Era el tercer piso. Una vez allí volví a preguntar y me dieron un número de habitación. Llamé y nadie contestó. Entré con cuidado, y mis ojos se toparon con una cuna transparente de bebé, creí que me había equivocado. Pero no, dormidos en la cama, estaba ella y un bebé con pijama amarillo. Me quedé pasmado, pero mirando la estampa maternal me enternecí. Ella se giró y, somnolienta, me sonrió. Tenía la cara hinchada y el pelo revuelto, la vi guapa. Me quedé quieto allí en medio. Quería preguntarle dónde estaba el padre de ese bebé pero no me atreví. Solo dije “hola” en voz baja. Ella se incorporó un poco y me pidió que me sentase.

– ¿A qué es bonito mi niño?
– Lo es.
– Gracias por venir. No tenía a quién llamar.
– No importa. Me alegra verte.
– Este niño no es buscado, pero ahora está aquí y me hace feliz.
– Me alegro mucho por ti. No sabía que querías tener hijos.

Nos quedamos un rato callados, algo incómodos, le dije que me iba. Me cogió de la mano y dijo:
– ¿Vendrás a vernos?

Noté que mi interior, tanto tiempo engurrumido, se expandía.

– Claro – le di un beso en la frente y salí de la habitación.

Los finales felices, a veces, existen. Un hombre sonriente y atractivo bajaba en el ascensor.

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23 comentarios so far
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Precioso una vez más. Sólo un matiz, totálmente subjetivo por lo demás: no me parece la reacción típica de un hombre en esas circunstancias. Al menos en el primer momento, la pregunta sobre el padre saldría de manera casi automática e inconsciente, visceral y biológica. Saludos.

Comentario por Astapovo Blues

No te digo que no tengas razón. Aunque con los hombres nunca se sabe. A veces actúan de forma sorprendente, 🙂
¡Gracias por tu comentario!

Comentario por Elena

Nada mejor para echar de menos el aburrimiento!!!

Comentario por Altea

Seguro que en algún momento no le parece un final tan feliz.
Bienvenida de nuevo.

Comentario por Elena

Muy bonito, aunque me parece harto inverosimil…

Comentario por urraca

¡Pero urraca, si la vida a veces es totalmente inverosímil! La verdad que yo ya me creo cualquier cosa que ocurra entre hombres y mujeres.

Comentario por Elena

Jajajaja, tienes razón, menos mal que no he dicho “A mí no me pasaría nunca!” para luego tener que retractarme dentro de un tiempo.

Comentario por urraca

Me gusta el final, bastante sorprendente… bebé aparte, me identifico un poco con este relato.
¡Un beso!

Comentario por Mr. Rific

Yo también me identifico en algún punto, en cuestiones de pareja, hombres y mujeres coincidimos, y reincidimos.
Besos

Comentario por Elena

Hay gente que actuaría así, hombres que asumen una paternidad que no es suya, y que se portan con los hijos de su pareja con un amor igual o superior al de su padre biológico. Mujeres también. Realmente hay personas que sólo aspiran a dar cariño

Comentario por Miguel Baquero

Sí, creo que dar y recibir cariño es lo único que realmente llena. Querer a un hijo ajeno como si fuera tuyo me parece pura generosidad.

Comentario por Elena

A mi no me parece un final feliz del todo. Me parece una unión de necesidades, no amor. Aunque tal vez el amor sea eso.

Genial descripción de la entrada a su ex-casa. Y que bueno lo de mear intentando no salpicar !

Comentario por charradetas

Lo del final feliz es muy subjetivo, claro, ¡menudo paquete se lleva a cambio de recuperarla! Creo que a eso se le puede llamar amor aunque, es verdad, que a veces no se distingue de la necesidad.
¡Liviano regreso!

Comentario por Elena

El tío no vuelve ni de coña. No quiere volver a aburrirse. Ella tampoco quiere que vuelva. Solo necesita la bolsa. El final lo veo abierto, es decir, cada uno se abre por su lado.
besos.

Comentario por ángel

Vaya, para una vez que escribo un final relativamente feliz, vas tú y me lo revientas. 😀

Comentario por Elena

Está genial la descripción de sus sentimientos cuando entra en su antigua casa. Pero genial, genial. El final me lo creo, claro que sí. Eso sí, para mí es más un final humano que feliz. Ya sabes, “el hombre es el unico animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Muy chulo el relato Elena. Bs.

Comentario por Fátima

Gracias! Es buena definición “final humano”. Me resulta feliz porque acaban juntos, y eso no es habitual en mis relatos, pero vamos, que ya sabemos todos que “juntos” tampoco es garantía de felicidad.
besitos

Comentario por Elena

Me gusta mucho como lo cuentas Elena, pero yo tampoco siento que sea un final feliz, cada uno cubre su necesidad y eso les lleva a compartir este momento que les hace menos infelices, pero lo que pase después……..
Besitos

Comentario por Maria1

¿Y no es un poco de felicidad el ser menos infeliz? 🙂 ¿o recuperar algo que echabas de menos? Quizá para nosotros no lo sea del todo pero para el protagonista sí es un final feliz.
Muamua

Comentario por Elena

Dos seres separados y unidos por un bebé. El baja sonriendo pero no está convencido. Quiero pensar que él ya superó el trance. Y se aegra por ella y sale al encuentro de su vida.

Comentario por minicarver

Me gustan las lecturas diferentes para un mismo texto. Y tu lectura nos da un nuevo final, también relativamente feliz.

Comentario por Elena

Que bien ese final feliz.
A veces el no cerrar puertas ni dar carpetazos puede enriquecer tanto una vida.
Y aunque sea por necesidad…. Es bonito y muy humano.
Me ha gustado mucho.

Comentario por UCOMIN

Como habrás leído en los comentarios, no es para todos un final feliz, pero yo también opino que cubrir las necesidades emocionales es también felicidad.
besos

Comentario por Elena




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