Escapismo


Transición
1 septiembre 2010, 9:11 am
Filed under: Ficción

Elsa tarareaba la música de la radio mientras conducía hacia casa de su amiga Ruth. Iban a pasar su primer fin de semana juntas. Eran amigas desde hacía años pero Ruth casada con un hombre tradicional, no pasaba fines de semana fuera. Ahora, recién divorciada, atravesaba por momentos tristes. Elsa la apoyaba en todo, creía que sin el marido Ruth estaría mejor, aunque no se lo dijera. Ahora la tenía a ella. Estaban más unidas. Hablaban a diario y se veían varias veces por semana.
Paró en doble fila y marcó su número, colgó en seguida. A los cinco minutos Ruth aparecía por el portal. Elsa bajó del coche, apreció que estaba guapísima, le dio un beso en la mejilla y cogió su equipaje para colocarlo en el maletero. Emprendieron camino al sur. Era un sábado otoñal perfecto para hacer turismo. Iban de buen humor, hablando de lugares comunes y tantos años. El tema del divorcio casi ni lo tocaron. Recorrieron la comarca, comieron cabrito asado, pasearon por el campo y pusieron rumbo al hotel.

Al entrar en la habitación Ruth soltó:

– ¿No pediste camas separadas?

Elsa le aseguró que sí y Ruth no dijo nada más, se metió en la ducha y salió del cuarto de baño ya vestida. Bajaron a cenar. Elsa le servía el vino, la cogía del hombro y le daba algún beso que otro en la mejilla. Ruth se dejaba querer.
Subieron a la habitación, Elsa esperaba continuar la noche, seguir hablando y riendo, incluso mientras se cepillaban los dientes, esa complicidad propia de amigas íntimas. Pero Ruth estaba cansada, se acostó dejando a su amiga un amplio espacio, y se puso de espaldas. Elsa se metió en la cama, apagaron la luz, aunque tenía sueño sintió la cama fría, se pegó a Ruth y le puso la mano en la tripa. Notó, a través del camisón, su ombligo y se le erizaron los pelillos de la espalda. En cambio, el cuerpo de Ruth se puso tieso. Elsa, ignorándolo, le acarició de lado a lado, pero Ruth cogió su mano con firmeza y la apartó.
Elsa susurró “perdón” y se dio la vuelta. Tardó mucho rato en volver a respirar pausado, después se hundió en un sueño triste y desasosegado.
En el desayuno Elsa intentó que todo fuese normal, sacó varias conversaciones triviales a las que Ruth contestaba con monosílabos. Algo había pasado entre ellas. Elsa no pudo comerse las tostadas. Tanta devoción se le había quedado en la garganta.
La mañana estuvo inclemente. Ruth apenas hablaba e intentaba no mirar a Elsa a la cara, y ésta, se recomponía a cada instante. De repente, miles de horas de conversación, esa amistad verdadera, tantas tardes juntas, desaparecían por un gesto.
Estuvieron de acuerdo en volver a casa antes. El trayecto se hizo largo y denso. Diluviaba cuando Elsa aparcó justo donde el día anterior. Ruth, antes de bajar del coche, la miró un momento con una leve sonrisa. No dijeron nada. Elsa levantó la mano con dejadez pero no se movió. Antes de arrancar miró por la ventanilla, la intensa lluvia dificultaba la visión pero le pareció ver la silueta difuminada de Ruth que la miraba desde el portal.
Cuando llegó a casa la lluvia había cesado pero Elsa continuaba con la vista empañada.

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18 comentarios so far
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Puedo escuchar la música y los truenos de este relato que es poesía y otoño. Un saludo!

Comentario por Rober

Gracias Rober, poesía y otoño me parece una bonita combinación.
Tus ilus siguen siendo poesía también, te vas superando.
un beso

Comentario por Elena

Yo tb tengo amigos más o menos íntimos con los que no puedo compartir ninguna clase de “intimidad”, es decir: desnudez, ducha, cama…
Cosas que para mi no tienen importancia pero ellos sí que se la dan.
A lo mejor alguno ya vivió algún episodio de confusión como el que relatas… yo simplemente me limito a ponerme cómodo 😀

Besos (y feliz regreso)

Comentario por Mr. Rific

Entre hombres es mucho peor. A muchos y muchas les quedan secuelas de esa educación donde el contacto físico era pecado. Que tontería, 🙂
Besos

Comentario por Elena

Estupendo relato y un gran remate final. Una confusión, un instante y una amistad se resquebraja en medio de la lluvia. saludos

Comentario por minicarver

La amistad, a veces, solo es sólida en apariencia y cualquier detalle lo pone de manifiesto. ¡Gracias José!

Comentario por Elena

Me alegro de que hayas vuelto. Te echaba de menos

Comentario por blanca

Qué bien que se me eche de menos. Yo también tenía ganas de volver. Besitos

Comentario por Elena

Fíjate que a mí me ha parecido como una metáfora de los días que vivimos hoy en día, que uno no puede profundizar con casi nadie y que, en cuanto se tocan según qué temas, si no se quiere hablar de ello, se mira a otra pared.

Mí echar de menos también tus relatos. Bs.

Comentario por Fátima

Opino lo mismo, hoy en día el sentido de la amistad se hace difícil ante tanta superficialidad y cobardía de abordar lo profundo. ¿Metáfora inconsciente?
Muas.

Comentario por Elena

Me gustó mucho la forma en que una caricia puede suponer una ruptura, y encerrar más violencia y más fiereza que un hachazo

Comentario por Miguel Baquero

Sí, qué contradicción, una caricia, algo suave y cariñoso. Si es que en esta vida nunca sabes qué es lo correcto.

Comentario por Elena

Pues sí, q difícil q es encontrar una amistad y q fácil es perderla. O acaso no era realmente amistad si con tan poca cosa desaparece? Vaya lío. De todos modos, yo me sigo preguntando pq cabrito en vez de cordero. Y también por los temas de conversación q saca fátima para poner a la gente mirando a la pared.

Besos y feliz vuelta al cole.

Comentario por ángel

🙂 La amistad en estos tiempos es frágil y a veces efímera.
El cabrito, bien hecho, también es muy jugoso, te lo recomiendo. Fátima es que es muy directa, como yo.
Besitos

Comentario por Elena

No creo que fuera amistad. En esa relación había confusión por ambas partes, si se conocieran bien, ni una habría hecho el acercamiento ni la otra se hubiera enfadado.

Comentario por charradetas

Lo de una era más bien devoción y lo de la otra más bien comodidad. El hecho de que la amistad dure años no significa que sea auténtica, por lo menos desde mi punto de vista.

Comentario por Elena

Anticipo del otoño que se nos viene….
Y no solo son las hojas que se caen, a veces también las amistades.

Comentario por UCOMIN

Ya se sabe que las amistades, muchas veces, van y viene, unas se quedan y otras, como las hojas caídas, desaparecen.

Comentario por Elena




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