Escapismo


Reminiscencia
12 julio 2010, 10:41 am
Filed under: Ficción

Es una vieja de larga melena completamente cana. Sus dedos amarillentos sostienen el cigarrillo con estilo. Las manchas de su piel se cuentan a miles. Está muy delgada, come poco y fuma mucho, a pesar de que el médico se lo prohibió hace años. Ahora ya no va nunca a la consulta. Duerme a ratos, pasa mucho tiempo en la cama, lee o ve la televisión. Le gusta. No tiene apenas contacto con nadie, el teléfono nunca suena. Solo la mujer que, cuatro días a la semana desde hace veinticinco años, le da un repaso a la casa, se preocupa por ella. Le pregunta cómo se encuentra y si necesita algo. Pero siempre le contesta que todo está bien, aunque le duelan las piernas, o le falte la respiración. Le dice que ella no necesita a nadie. Sale poco, casi nunca le apetece ver gente, pero hoy hace un día primaveral y le entran ganas de tomar el aire. Piensa dónde puede ir, el parque le queda cerca, pero siempre la espantó ver a los viejos en los bancos, al sol, como higos secos. No quiere ir al parque. Sin pensarlo más, se recoge el pelo en un moño elegante, se calza unos zapatos cómodos, un pantalón vaquero y su cazadora de ante. Se echa a la calle. Le da gusto sentir el sol en su piel arrugada. Tira hacia la avenida principal, va paseando, se para, mira los grandes escaparates dando la espalda a lo demás. Cuando anda, no va por el centro de la calle sino pegada a la pared, temiendo encontrarse con alguien. No le apetece hablar. Gira la calle a la derecha y ve un bar agradable de aspecto, mira al interior, solo hay un hombre en un rincón. Entra, se sienta en la banca de madera forrada de terciopelo y le pide al camarero una cerveza. Tampoco le conviene beber pero un día es un día. Y ella no va a durar mucho. Se la trae en seguida, da un gran sorbo y nota una presencia a su lado. Al mirar hacia arriba, la cerveza se le va por otro camino. Tose y una mano se posa en su hombro. Vuelve a mirar, es el hombre del rincón, no se había fijado en sus rasgos pero sí en el abrigo verde. Es su hermano, al que no ve desde que eran jóvenes. A la muerte del padre, rico, discutieron por la herencia, se lo dejó todo a ella y el hermano le suplicó que la compartiese, necesitaba asentarse. Pero no lo hizo y nunca volvieron a hablar. Ella lleva años sin acordarse de su hermano. Ha tenido una vida intensa, social y viajera, como para ello.
El hermano se sienta sin pedir permiso. Le cuesta mirarle a la cara. Ya no le conoce ni quiere hacerlo.

– ¿Cómo estás? – pregunta él.
– Bien – contesta ella.

Está incómoda y quiere irse. Bebe tres grandes tragos de cerveza. Enciende un cigarro.

– ¿Te casaste? ¿Tuviste hijos? Yo sí, tres, y cinco nietos – dice él orgulloso.
– Yo no – responde antes de beber.

Ahora le mira a través del borde del vaso, que le ofrece una imagen desvaída
Él saca una foto de la cartera, ella ni hace ademán de mirar, pero él se la pone delante de los ojos. Es una foto familiar, hay adultos y varios niños, todos sonrientes, todos guapos y arreglados.

– Es de la última Navidad.

Ella se acuerda de la última Navidad, en su amplio apartamento. En aquel momento no le importó pasarla sola. Apura la cerveza de un trago a pesar de que le queda más de medio vaso, se levanta presurosa, y sin tocar al hermano, le dice casi en un susurro:

– Me alegro que vaya todo bien.

Sale del bar, anda todo lo deprisa que sus piernas doloridas le permiten. Quiere llegar a casa cuanto antes. Se arrepiente de haber salido, ahora está cansada, y la cazadora de piel le pesa.
Media hora después, está en su sofá de piel fumando un cigarro, le da unas caladas profundas y expulsa el humo despacio. Mira las fotos enmarcadas de encima del aparador, algunas son de prestigiosos fotógrafos, aparece ella sola en varias, sofisticada y muy guapa. Hay otra con un grupo de amigos a bordo de un yate, pero advierte que la mayoría ya no están. Siente que se ha quedado fría después del paseo. Con el cigarro consumido entre sus dedos, va a la cocina a prepararse un té en su exquisita taza de porcelana.

P.D. El blog me ha pedido vacaciones, y no puedo negárselas así que con esta historia os dejo hasta la vuelta. ¡FELIZ VERANO!

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20 comentarios so far
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No se la ve muy triste con su estilo de vida, la verdad. ¿Valen más unas porcelanas que una familia detrás rezumando humanidad? Pues sí, a ella sí le vale. Aún sola, es su elección.

Pasa buenas vacaciones y te esperamos a la vuelta.
Kiss.

Comentario por Fátima

Exacto, eso es lo que quería contar, que hay opciones, y ella optó por la pasta!

Comentario por Elena

Hola Elena,
Gran lugar, necesito dedicarle tiempo a este blog, y veo que le das vacaciones, así que me tomaré mi tiempo para ponerme al día.

Comentario por Laura

Ehh, bienvenida! Ahora ya sabes dónde estoy, pásate por aquí cuando te apetezca.

Comentario por Elena

Aunque ella eligió la pasta, parece que le afecta el haber visto a su hermano. Yo sí la veo un poco triste o incómoda quizá (está cansada, la cazadora le pesa…), pero una mujer así nunca lo expresaría.
Por cierto, cuando dice que no quiere ir al parque me ha recordado a mi abuelo, que con más de ochenta años no quería ir a jugar a las cartas al hogar del jubilado porque decía que estaba lleno de viejos.
Un beso y pásalo bien en vacaciones.

Comentario por Ainhoa

El encuentro, efectivamente, la ha incomodado, pero no tanto como para replantearse su vida, y, es verdad, nunca lo expresaría.
Lo de tu abuelo tiene tela, jaja, mi madre se ofendió el otro día porque la llamaron señora mayor, como si no fuera con ella el asunto. Tú también pásalo bien allá donde vayas. besos

Comentario por Elena

Va a ser verdad eso de que el dinero no da la felicidad.
Felices vacaciones a tu blog. Y a ti también, claro.

Comentario por Elena

No da la felicidad pero algo debe ayudar!
Gracias Elena, pásalo bien tú también.

Comentario por Elena

La anciana decidió el rumbo de su vida y no le queda más remedio que agarrarse a eso. El hermano de manera sutil le cuenta su feliz existencia. Cada quien su vida, entonces. Felices vacaciones

Comentario por minicarver

En esta vida hay que asumir las consecuencias de lo que uno hace de forma positiva.
Gracias José. Nos leemos a la vuelta!

Comentario por Elena

Yo también creo que si ella eligió vivir de esa forma, entre sofisticaciones y porcelana, corría el riesgo de acabar sola, y parece tenerlo asumido, aunque también es cierto que, pese a todo, parece que le duele. En todo caso, fenomenal relato psicológico. Da mucho que pensar. Enhorabuena y felices vacaciones

Comentario por Miguel Baquero

Gracias Miguel, me alegra verte por aquí, y que te haya gustado también.
Feliz verano para ti!

Comentario por Elena

Tras la incógnita de esa herencia mal repartida se encuentra una separación familiar que parece más lejana que el dinero, porque una foto con sonrisas no es, por obligación, una familia feliz.
Felices vacaciones!

Comentario por Altea

Siempre me llamó la atención la fragilidad de las relaciones familiares a pesar de que se supone que son vínculos fuertes.
¡Gracias Altea!

Comentario por Elena

Me gusta tu blog, esta historia es conmovedora… a todos los que somos solitarios por elección propia nos toca, inevitablemente.

Y “reminiscencia” siempre fue una de mis palabras favoritas en castellano.
¡Felices vacaciones!

Comentario por Mr. Rific

¡Gracias Mr. Rific!
La soledad a veces trae consigo momentos incómodos, o tristes, pero tantos otros tan buenos. 🙂

Comentario por Elena

Buen personaje, hay mas gente de la que imaginamos asi.
Te sigo tras las vacaciones

Comentario por charradetas

Gente sola sí que hay mucha, y la mayoría lo está por mérito propio.
¡Gracias charradetas!

Comentario por Elena

Me ha gustado el relato, pero me ha trasmitido cierta tristeza. No creo que el formar una familia sea el único sentido de nuestra vida ni lo único a lo que se puede optar para alcanzar la felicidad, así como tampoco lo es el dinero.

Se puede elegir no tener hijos y no aun sin tener dinero disfrutar de esta vida. El calor familiar es fuerte, pero no es el único.

Un saludo

Comentario por neko

Estoy de acuerdo contigo, formar una familia es una opción pero no una garantía de felicidad. Pero cualquier opción, en un momento de tu vida, puede pesarte sin que esto signifique que era equivocada.
¡Gracias por tu comentario!

Comentario por Elena




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