Escapismo


El corte
30 mayo 2010, 12:27 pm
Filed under: Ficción

– ¿Es tuya?
– Sí, es mía.
– ¿Solo tuya?
– Solo mía.
– ¿Para siempre?
– Sí, para siempre.

Esta conversación ocurre cada vez que él está encima, y dentro de ella. Las cinco veces que se han acostado se repiten las mismas palabras, movimientos, y secuencias. Él quiere que ella sea dueña de su polla y que se lo diga. Estaba aburrida de todo esto, y de él. Es igual de rutinario para todo. Las variaciones que ella aporta resultan vanas en cualquier aspecto.
Ahora, mientras le contesta lo que él quiere oír y espera paciente que llegue al orgasmo, piensa que no le va a ver más. Esta va a ser la última vez que se acuestan. En realidad nada les une. Lo poco que han hablado ha sido para encontrar diferencias. Es buen chico pero aparte de eso poco más puede decir. Los movimientos de él son lentos, como si estuviera cansado, también constantes. Entra y sale en intervalos de tres segundos, los ha contado.
Una pregunta novedosa la saca de sus pensamientos:
– ¿Me la vas a cortar y te la vas a llevar?
Esta pregunta le fastidia.
– ¿Y qué harías sin ella? – dice en un tono mortecino.
La respuesta resulta incorrecta porque él se queda callado durante un minuto y vuelve a formularla:
– – ¿Me la vas a cortar y te la vas a llevar?
Ella prueba otra vez, quiere acabar cuanto antes:
– Sí, te la voy a cortar y me la voy a llevar en el bolso.
Respuesta correcta, él acelera el ritmo. Y cuando empieza a emitir sonidos como de animal pequeño y herido, signo inequívoco de que se va a correr, ella siente alivio, ya la queda poco. No se piensa fumar ni el cigarro de después. Pero se equivoca, él se incorpora un poco, y, sin salirse del todo de ella, abre el cajón de la mesilla y coge unas tijeras.
– Pero ¿qué haces? – alarmada.
– No te asustes, cielo, es solo un juego. Pásamelas por la polla – dice sacándola del todo.
Empieza a exasperarse, parece que el asunto se alarga. Se la pasa muy suave, no quiere hacerle daño.
– Haz como si me la fueras a cortar – insiste.
Ella cuestionando qué grado de perturbación representa esto, abre las tijeras y coloca su polla, ahora casi flácida, entre las hojas. Él pone cara de gusto y le pide que apriete.
– No – dice ella.
– Que no es papel, tonta, que no se corta tan fácilmente.
No le gusta este juego, quiere terminar y largarse de allí.
– Aprieta un poco – insiste él.
No le hace caso y deja las tijeras en la mesilla. El las mira con pena y vuelve a metérsela. Pero a los tres minutos la saca otra vez, coge las tijeras de nuevo y se las pone a ella en la mano que no puede creer tanta persistencia. Se sienta en la cama, le coge la polla con dos dedos y la vuelve a colocar entre las hojas relucientes de las tijeras.
– Córtamela y llévatela – dice.
Ella le mira a la cara y le resulta cansino, su nariz prominente antes tan atractiva ahora le parece fea, desubicada. Todo en él es insoportable. Aprieta los dedos y nota como la tijera se clava en la carne. Él da un grito espantoso. La sangre, al principio discreta, hace alarde segundos después. Él se tira a un lado:
– Estás loca.
Ella corre a por una toalla húmeda y, con cuidado, se la pone ahí.
Le dice que lo siente pero no está segura. La cosa no ha sido tan grave, dos cortes tan pequeños como su culpabilidad, ya casi no sangran. Él, sin mirarla, se limpia dando golpecitos suaves con la toalla. Cuando por fin la mira, ella ve en sus ojos pesar, quizá odio, o admiración, quién sabe. Se tumba a su lado y le pasa las uñas ligeras por el pecho, haciéndole cosquillitas, que sabe que le encanta.

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18 comentarios so far
Deja un comentario

Hola Elena. Es la primera vez que ando por aquí. Las ficciones que leí me han gustado, y seguro volveré por más. Saludos!

Comentario por blopas

Gracias Blopas, hace ilusión que un visitante nuevo quiera volver por aquí y que se anime a dejar comentarios. Yo también te voy a visitar.

Comentario por Elena

Te he leído con un estremecimiento y con las piernas cruzadas. Qué relato más gráfico. Y es verdad que la gente hace cosas rarísimas, no sé si últimamente o desde siempre: mira el tipo de Alemania, creo, que se comió a otro porque éste, que era su amante, se lo pidió en un rapto de pasión

Comentario por miguel baquero

🙂
El caso del alemán caníbal se me quedó grabado, cada vez que lo recuerdo me da un escalofrío.
Aquí, por suerte, la sangre no llega al río.

Comentario por Elena

Una pasión bastante grimosa.
Bueno, por lo bien que describe la situación, pero no es muy agradable. Solo de pensarlo….

Comentario por ucomin

En la sexualidad te encuentras con cualquier cosa.
¿Qué mecanismos tendrá la mente para llegar a estos gustos tan excéntricos?

Comentario por Elena

Madre mía, qué nervios he pasado al leer este relato! 🙂 Es lo mejor, cómo te mantiene en vilo. Me ha gustado mucho, aunque el final me lo curraría un pelín más. Me parece poca cosa para la tensión que hay en todo el relato.
Un besazo.

Comentario por Ainhoa

Gracias guapa, este me ha costado terminarlo, sé que es mejorable. Le daré una vuelta, a ver que sale!
besos

Comentario por Elena

Me he desesperado…yo se la hubiera cortado, por listo… 🙂

Comentario por Ana

Desde luego es lo que se merecía, por listo… y por pesado!

Comentario por Elena

Zas!
No he podido evitar pensar todo el rato en las consecuencias, esas cosas que piensas cuando realmente quieres hacer algo.
Se la corto!

Comentario por Altea

Si no fuera por las consecuencias haríamos muchas más cosas de las que hacemos. ¡Desde luego el pesado este se merece el corte!
🙂

Comentario por Elena

Las fantasías sexuales en todo su esplendor. Se mantiene el suspenso y no sabes que esperar, sigues el relato con sentimientos encontrados. Al final uno no sabe si suspirar por su fin o desear más de la tensión sexual. Una adicción !!!

Comentario por minicarver

Las fantasías sexuales son tan variadas y excitantes que a veces es mejor no llevarlas a la práctica, por lo que pueda pasar.
¡Gracias!

Comentario por Elena

Si se hubiera dejado llevar seguro que se la hubiera cortado, pero siempre pensamos en las consecuencias y por eso no llevamos a la practica muchas fantasias ni culminamos con un tijeretazo, escalofrios me da¡¡¡¡

Comentario por Maria1

Creo que si finalmente se la hubiera cortado sería tan perturbada como él. Y menudo marrón quedarte con ella en la mano. 🙂

Comentario por Elena

A mí la sangre, como que me da mucha aprensión.

Comentario por Elena

En este caso, ¡creo que no sería lo peor!

Comentario por Elena




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