Escapismo


Fruta precoz
16 mayo 2010, 9:28 am
Filed under: Ficción

Alonso, todavía en la cama, se está fumando el cigarro post coito. Ella, tumbada al lado, mira al techo satisfecha. Alonso es gerente de una cadena de fruterías, y habla mucho de frutas y verduras, pero sobre todo de peras, le apasionan las peras. Ella es maestra de primaria y adora los libros pero no habla casi de ello. De pronto él dice:

– ¿Nos vamos el fin de semana a algún sitio?

Ella le mira incrédula, es la segunda vez que se acuestan, y le gusta pero en realidad no le conoce de nada. Le mira dudando y dice:

– ¿A dónde?
– A ver podemos ir a… – piensa unos segundos – te doy a elegir : Granada, Valencia o San Sebastián. – y la mira expectante.
– Mañana te digo algo – dice ella por fin, sin estar segura de querer ir con Alonso a ninguna parte.

Esa noche duermen juntos pero cada uno mirando a su pared. Por la mañana, él, somnoliento, le recuerda que tiene que contestar. Ella lo piensa durante toda la mañana, los destinos que él ha dicho le gustan pero cuando se imagina cinco horas de coche sentada junto a Alonso, escuchándole hablar sobre peras, kiwis y alcachofas, se le quitan las ganas, así que le llama y le dice:

– Ávila.
– ¿Avila? Pero ¿no lo conoces?

Conoce esa ciudad de sobra por eso mismo sabe que está cerca y bien comunicada con Madrid, más que nada por si no soporta estar con Alonso tantas horas seguidas. A él le da igual con tal de pasar el fin de semana con ella.
Llegan a Ávila el sábado por la mañana, el día transcurre agradable, suben a la muralla, beben vino, comen, pasean cogidos de la mano. Ella está a gusto con Alonso, se alegra de haber ido. Por la tarde están tomando una copa, él la mira a los ojos, la coge la mano amorosamente y le dice: te quiero. Ella se queda patidifusa. Le contesta:

– Pero si no casi me conoces ¿cómo me vas a querer?
– Ya lo sé, y aunque parezca imposible es lo que siento.

Se van al hotel temprano, se dan mimos y follan, ella tarda más de lo habitual en llegar al orgasmo, él le dice que está cansado y se corre. Ella tarda en dormirse porque le ha parecido un detalle muy egoísta por parte de Alonso.
El domingo pasan el día de pueblo en pueblo, él la mira con cara de perro abandonado todo el tiempo, ella se deja querer y disfruta de las atenciones pero a media tarde está cansada de Alonso. De vuelta, en el coche, la pide que duerma con él pero ella le pone una excusa, ahora sí que tiene ganas de perderle de vista. Le ha resultado demasiado meloso aunque se sienta halagada. Cuando la deja en su portal, antes de bajarse le vuelve a decir que la quiere. Ella solo le sonríe.
El lunes por la mañana, Alonso llama, le pregunta si duerme con él esa noche. Ella arguye una reunión importante a primera hora y evita dormir con él.
El martes a mediodía Alonso vuelve a hacer la misma propuesta, a ella, como Alonso le gusta, le da apuro y le dice que sí aunque no le apetece demasiado. Cuando llega a su casa, él ha preparado la mesa con velas y flores y huele algo rico en el horno; el menú resulta ser pizza congelada, a ella le da igual y se la come aunque la base esté quemada. Llegan al postre, ella espera un gran frutero con piezas de temporada, o al menos con peras, pero le ofrece un yogur. Cuando está rebañando el vasito, él dice, riéndose, que estaba caducado desde hace tres semanas, pero que no pasa nada. A ella no le hace ninguna gracia.
Esa noche Alonso le cuenta que es divorciado, conoció a su mujer y a los cinco meses se casaron. Su matrimonio duró nueve. Y hace seis que vive solo. Menudo ritmo, piensa ella.
Después follan, y él, todavía fatigado, le susurra al oído que la quiere, pero además añade:

– ¿y tú que sientes por mí?

Ella no siente absolutamente nada por él, es imposible, le da un beso en el brazo y contesta:

– Me gustas.
– ¿Solo te gusto?
– De momento sí – no quiere mentirle.

Se levanta, incómoda, y va al cuarto de baño. Se lava las manos y se enjuaga la boca. En la estantería ve un frasco polvoriento de perfume de mujer. Abre el tapón y huele. Le resulta pestilente. Vuelve a la cama, tarda en dormirse con él pegado a su espalda, notando su aliento en el cuello. Por la mañana, por suerte, ella tenía que madrugar más, así que solo tiene que darle un beso.
El miércoles, Alonso llama a media tarde para tomar unas cañas, ella tiene una reunión de última hora. El jueves manda un email invitándola a cenar y a dormir con él, esta vez le dice que no duerme bien últimamente y está cansada, él no disimula que le molesta la negativa y se despide muy seco.
El viernes ella está convencida de que va a llamar para pasar el fin de semana juntos, y le da pereza pensarlo. Ella espera todo el día que lo haga, pero Alonso no llama. Por la noche, piensa en llamarle pero al final se engancha con una película y se le hace tarde.
El sábado ella pasa el día en el campo, no se lleva el teléfono y solo se acuerda de Alonso cuando ve unas matas de fresas silvestres. Cuando llega a casa no tiene ningún mensaje de él. Se siente contrariada, se ducha, se mete entre sus sábanas limpias, pero se acuerda de Alonso y no se puede dormir. Quizá tendría que haberle llamadado ella. Se levanta a por agua, y en la cocina, ve su frutero vacío, y piensa que ahora no se acuerda cuál es la mejor época del año para comer peras, debería haberle prestado más atención. Pero cae en que ella nunca compra peras porque está harta de que se pudran antes de madurar.

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19 comentarios so far
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¿Pero de donde sacas estas historias?
¡Quiero conocerte!

Comentario por urraca

Juro que de la vida misma, jaja. ¡Cuando quieras nos conocemos!

Comentario por Elena

Me encanta la historia; me gusta esa mezcla de humor y patetismo, como cuando cuenta que no soportará escucharle hablar todo el rato de peras, kiwis y alcachofas y decide ir Ávila porque el viaje es más corto.
Un besazo, guapa.

Comentario por Ainhoa

Gracias guapita, ya sabes, a veces es mejor prevenir que arriesgar, y Ávila está a un tiro de piedra.
Besitos.

Comentario por Elena

Que te digan “Te Quiero” el primer día, sin conocerse mucho… vamos, te lleva a un olvido tajante de las peras, de su época, de las frutas y de lo que te hable esa persona, así en general. Muy buen Final!

Comentario por Fatima

Ni que lo digas, siempre habrá personas que se les llena la boca hablando de peras y de lo que no son peras. 🙂

Comentario por Elena

Que poco romántica esa Fátima… Si se siente que se quiere, por qué no decirlo….
Pues eso, que siga con el frutero vacío.
Muy bueno. Retrata bien a la mujer madura harta de peras y de tíos.

Comentario por ucomin

No creo que sea cuestión de romanticismo, eso es banalizar el querer a alguien. Es dejar esas palabras tan importantes, huecas y carentes de sentido.

Comentario por Elena

Como hoy estoy de mal humor, no me lo voy a callar: a mí no me ha gustado. 😦

Comentario por Jose

Haces bien en no callarte, independientemente de tu humor!
Pero me gustaría saber por qué.
Espero que tu humor mejore.:-)

Comentario por Elena

Si hubiera dicho que me había gustado…¿también preguntarìas el xq?
😉 Y gracias, ya estoy de mejor humor.

Claro, también me gusta saber por qué gustan mis relatillos. 🙂

Comentario por Jose

La última frase lo define todo, cómo se pudren las relaciones antes de madurar

Comentario por miguel baquero

Y tanto, y tantas…todo necesita su tiempo para madurar si se intenta acelerar el proceso acaba saliendo mal…

Comentario por Elena

Los que saben querer el primer día también saben olvidar al tercero.
La fruta, mejor de temporada.

Comentario por Altea

Yo no lo hubiera expresado mejor, y, con excepciones, es lo que suele ocurrir.

Comentario por Elena

Me gustó mucho tu relato y la frase final es excelente. Muy bien llevado; como poco a poco la relación madura como una fruta en unos días y luego se pudre en corto tiempo. Ese final abierto muy logrado. Saludos

Comentario por minicarver

Gracias! La verdad es que el símil relación-fruta resultó bastante acertado y disfruté escribiéndolo.

Comentario por Elena

A mi si me ha gustado, y no soy de piropo facil.
Reflejas muy bien la posicion de cada uno. Y muy veraz que al final ella le eche de menos, aunque le importe una mierda. Todos necesitamos cariño.

Comentario por charradetas

¡Y tanto!
Hasta los que creen que no lo necesitan.

Comentario por Elena




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