Escapismo


Macho ibérico
6 abril 2010, 10:17 pm
Filed under: Ficción

Miró la mesa vacía de su secretaria y cuando cerró la puerta, los cristales temblaron. Ella se había despedido, así, de un día para otro, había gritado “o todo o nada” y al no obtener respuesta, recogió sus cosas y salió por la puerta con una caja de cartón sin tan siquiera mirarle.
Bajó solo en el ascensor, este asunto era algo inesperado y molesto. Se habían salido dos piezas del puzle que nunca hicieron. Salió al garaje y se montó en el coche. Arrancó y encendió un cigarro que tiró a la segunda calada.
Por mucho que trabajen fuera de casa y sean secretarias eficientes, qué es eso de que sean jefas de departamentos. O directoras de empresas. Dónde se ha visto eso. Ellas no entienden que los hombres sabemos más de la vida y eso siempre será así. El mundo está al revés.
Casi se salta el semáforo, dio un frenazo brusco y el conductor de al lado le miró con desdén. ¿Y tú que miras?, le increpó, el otro retiró la vista. Las mujeres han perdido la cabeza, ahora se creen igual a los hombres. Conducía a más velocidad de la permitida pero ni se dio cuenta. Llegó a su adosado con jardín. Vio los brezos que ella había plantado hacía seis meses, ni le pidió permiso, él no sabía cuidar plantas, ni quería. Todo había ido bien, al principio solo era secretaria eficiente pero el último año compartían algunos ratos, incluso fines de semana enteros. Al entrar, le fastidió ver en el perchero una chaqueta de ella.
Las mujeres solo quieren pillarte, que estés siempre pegado a ellas. Son como sanguijuelas. Y si te relajas, acabas pagando la hipoteca de una casa de la que te han echado. A mí no me cazan otra vez. Se creen que eres suyo y empiezan a castrarte, no lo pueden evitar. Empiezan a hacer preguntas y quieren respuestas. Ellas no entienden lo que nos gusta a nosotros, los hombres, las mujeres que se dejan llevar, las que no dan problemas. Y putitas en la cama. Yo le daba buen sexo, cariño, y compañía, y encima parecía contenta. Ahora lo quiere todo. Y dice que me deja porque no quiero avanzar. Avanzar. Eso es un eufemismo. Lo que quiere es venir a vivir a mi casa. Meterse aquí. Eso no funcionaría.
Entró al dormitorio a cambiarse y vio el camisón de ella en la silla; en el baño, su cepillo de dientes y una crema para la cara. Él no se había fijado nunca en que ella estaba por todas partes, estaba haciendo nido poco a poco, esto le hizo sentir incómodo. Buscó en los cajones del armarito, y encontró horquillas, una goma para el pelo, un lápiz de ojos, tampones, más cremas. Además yo ni la he dicho que la quiero, y nunca he hablado del futuro, como mucho un par de meses allá. Está bien que se quede a dormir, y que coma aquí, y que tenga un cepillo de dientes pero de ahí a vivir hay un trecho. Tú en tu casa y yo en la mía. Así funcionan las relaciones. Cerró el cajón y empezó a buscar por toda la casa, encontró un par de bragas y una camiseta, un libro, un paraguas, una caja de pastillas, unas deportivas. Lo fue recogiendo todo y lo colocó encima de la mesa del salón.
Le entró hambre, abrió la nevera y allí estaba la leche de soja que tomaba ella. Sacó el cartón sin abrir y lo colocó junto a lo demás. Lo mismo hizo con la mermelada de ciruela, y con las galletas de avena. Echó los dos filetes que había en la sartén y cenó solo, mirando su reflejo en la ventana de la cocina. Cuando acabó el primer filete ya no le apeteció el segundo. Cogió una bolsa de basura, tiró la carne; volvió al salón, y miró durante largo rato lo que quedaba de ella. Repasó la estantería y todavía encontró un disco y unos pendientes. Lo metió todo en la bolsa azul de plástico. Cruzó la calle, levantó la tapa del contenedor de basura y miró al vacío, oscuro y fétido. O todo o nada, le ha dicho ella. Pues va a ser nada. Y la dejó caer.

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12 comentarios so far
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Me ha enganchado este relato desde el principio, la clave? esas palabras “o todo o nada” con las que empieza y termina el cuento. Y entre medias esa obsesión por el control del otro, porque no se salga del guión que queremos que interprete, o esa misma enfermiza necesidad de exigirle al otro que nos lo dé todo. Con esto que quede claro, no estoy defendiendo al personaje masculino que es un australopithecus, sino que me ha dado por pensar si acaso yo sería capaz de darlo todo, o ante esa disyuntiva, como el prota, inclinarme por la nada.¿?.
Besitos

Comentario por Maria1

Quizá es que la persona que se merezca el todo todavía no ha aparecido, de ahí la duda. Lo que sí sé es que no me convence lo que hay en medio del todo y la nada. La mediocridad no es lo mío.
besos

Comentario por Elena

Hola guapísima.
Creo que estaria bien entrar en los pensamientos de ella…seguro que en el fondo esta contenta de haber plantado a semejante “macho” que fuera de su polla no le ofrecia nada mas.

Comentario por Montse Tafalla

Ehhh, que alegría verte por aquí.
Las mujeres muchas veces aguantan más de lo que deben pero seguro que la protagonista se alegra de dejar a semejante cenutrio, no me queda duda. Sus pensamientos son los tuyos…y los míos.
un beso!

Comentario por Elena

Muchísimas gracias, Elena. Me alegra mucho que te haya gustado. Y más me alegra viniendo de alguien que escribe relatos como tú…

Un saludo

🙂

Comentario por Gerardo

Buenísimo, muy bien tramado todo. Haces que lo evidente adquiera el valor de “sorpresa”. Muy interesante. Por cierto, que no todos somos como el machoman… algunos somos peores.

Comentario por Raül Pere

jaja, venga ya, ¿peor que el cenutrio este? no lo creo. Gracias Raúl, ya sabes que me alegra verte por aquí.

Comentario por Elena

Ante un “todo o nada”, la respuesta siempre es nada, venga de quien venga.

Comentario por urraca

¡Me gusta tu contundencia!
Que no estamos para ultimátums.

Comentario por Elena

Menudo cerdo, pero es una realidad. En realidad más que su casa parecía la de ella, y él ni se había dado cuenta a qué punto habían llegado las cosas, ni dónde había llegado su relación con ella. Genial, estupendo relato. Un saludo. (Te sigo de cerca)

Comentario por Jesse Custer

Muy buen relato, como ya te han dicho desde el principio engancha, “o todo o nada” algunas personas son así, no entienden que hay que compartir, pero bueno no entremos en detalles, me encantó Elena, voy a seguir. UN beso.
Rosi (Lucía)

Comentario por Rosi

esto me suena… va a ser que “rarete” es tambien un macho iberico, bueno, macho griego!!jajaja. los hay que son para darles de comer aparte.pobrecicos!

Comentario por irene




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