Escapismo


Bilateral
21 marzo 2010, 11:46 pm
Filed under: Ficción

Frente al espejo, se quita el maquillaje con una esponjilla. Se despega las pestañas postizas. Atusa la peluca, de larga melena negra, y la coloca en su sitio. Se desviste, con mucho cuidado, y el vestido negro de lentejuelas vuelve a su percha. Se gusta con ese conjunto de encaje negro. Después de ducharse, mientras se seca, ya no se mira al espejo. Se viste con su chándal, recoge todo un poco, y, antes de cerrar la puerta, mira las uñas rojas despegadas que ha dejado encima de la mesa.
Su mujer le espera en casa.
Entra sigiloso y se acuesta al lado de ella que respira tranquila. En la oscuridad, él no se puede dormir, piensa en su matrimonio, en los años que llevan juntos y en lo felices que suelen ser. Aunque ella está de espaldas, la mira con ternura. No quiere sentirse mal, él no la hace daño. No la miente nunca pero cree que es mejor no sacar a la luz ese hobby excéntrico. Por eso mismo, una vez al mes, padece insomnio.

Cada tercer miércoles de mes, le dice a su mujer que va a jugar al pádel pero la realidad es que actúa en un espectáculo de un conocido local del barrio gay. Se hace llamar Perfecta. Deja de ser el ejecutivo de banca para convertirse en una estrella. Disfruta de cada instante, se pinta con delicadeza, cepilla le melena antes de ponérsela. Se mira al espejo y se tira besos con sus labios rojos. Se toca las tetas postizas que quedan de vértigo en ese vestido tan ajustado. Y se calza los zapatos de tacón de aguja. Se siente preparada para triunfar.
Cuando empieza a cantar, sus fans, que acuden siempre a verla, la aplauden, la vitorean, la llaman guapa, y ella, que en esos momentos se siente plena, les canta versiones de Madonna, de Cindy Lauper, o Bárbara Streisand, a las que admira. Allí arriba en el escenario, es otra mujer más.

Luego, es siempre lo mismo, cuando se desmaquilla y vuelve a ser él, quiere contárselo a su mujer. Intenta imaginarse la conversación pero no está seguro del todo de cómo se lo tomará ella. Así que ante la duda no habla. No quiere poner en juego su matrimonio, que le llena y le da estabilidad. Él solo quiere, una vez al mes, sentirse transgresor, diferente. Dejar de ser el hombre cabal para convertirse en una starlet, en una mujer admirada que triunfa en el escenario.

Ella, tumbada a su lado, se hace la dormida cada tercer miércoles de mes. Su capacidad de observación la decía que él no jugaba al pádel. Los jueves por la mañana solía estar poco hablador. Y hace unos meses, le observó mientras dormía y le pareció que había restos de sombra de ojos en sus párpados.
Esperó con ansiedad a que llegara el siguiente miércoles. Con miedo a lo que pudiera descubrir pero con valor para hacerlo. Le siguió, y cuando le vio entrar en ese tipo de local, se preparó para lo peor. Y allí, en un rincón supo su secreto.
En cuanto Perfecta salió al escenario, le reconoció al instante a pesar de la indumentaria. La forma de su cara, su cuerpo, como movía las manos, todo le recordó a él. La contempló casi sin respirar. Pensó que estaba guapa, y nada más pensarlo se sintió incómoda. Pero al mirar a su alrededor, y escuchar a la gente corear las canciones y reírse de sus ocurrencias, comenzó a disfrutar de un espectáculo bien hecho. Y cuando Perfecta terminó su actuación, y el local se llenó de gritos pidiéndole más, todo lo que le unía a él, aunque en ese momento fuera “ella”, volvió a su sitio. Perfecta se inclinaba radiante ante el público, y a ella le dieron ganas de decírle a todo el mundo que era su marido.
Cuando salió del local le dolían las manos de tanto aplaudir.

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6 comentarios so far
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Así debería de ser siempre, tal como somos…

Comentario por beatriz

Sí, ojalá. Qué fácil es reflejar en un cuento como nos gustarían que fuesen las cosas. Besos

Comentario por Elena Azcárate

Bueno, la verdad es que todos ocultamos cosas que no nos atrevemos a comentar con nadie. Nuestros pequeños secretos (y miserias). Seguro que algunas veces nos entenderían, pero como intuimos que no siempre será así, mejor nos callamos hasta la siguiente ocasión. Muy buena historia, Elena. Superándote a ti misma.

Comentario por Raül Pere

Esos miedos siempre presentes, de una forma u otra, en nuestras vidas. La siguiente ocasión al final nunca la vemos clara. Yo creo que los secretos y las miserias son lo más interesante de las personas. Gracias Raúl!

Comentario por Elena Azcárate

Elena! Me ha encantado la historia.Como te dicen en un comentario a este post, “así debería de ser siempre…” Genial!!! Da gusto leerte!

Comentario por pelayo

¡Que bien verte por aquí, Pelayo! Gracias por dejar tu opinión. Que ya sabes es la misma que la mía.
besos

Comentario por Elena Azcárate




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