Escapismo


VIAJE INACABADO
10 marzo 2010, 4:26 pm
Filed under: Erótico

Me vendaron los ojos, y sentí como dos manos hábiles me desnudaban casi sin rozarme. Una vez cegada y desnuda, noté unos labios mullidos, cálidos, que se posaban en los míos hasta ese momento fríos. Un susurro en mi oreja, casi imperceptible, me dijo: buen viaje. Me recorrió un escalofrío. Mi cuerpo comenzaba a reaccionar a los estímulos.
Todo formaba parte de un espectáculo experimental al que me habían invitado, El hilo del placer, así se llamaba. Me había invitado un amigo asegurándome que era una experiencia única, que nunca antes se había hecho, pero no me había dado detalles, así que no sabía a dónde me llevaría todo aquello. Solo tenía que seguir el camino indicado.

Una música relajante y estimulante, como la corriente de un río manso, me guiaba. Entré en la primera estancia y sentí frío en los pies, un suelo rugoso, casi como lija, me recibió. Tras la primera impresión sentí algo que acariciaba mi cuerpo desnudo, eran como miles de burbujas cosquilleantes sobre mi piel, a medida que avanzaba, las burbujas se me antojaron nubes esponjosas, dulces y acogedoras. Se pegaban a mis pechos, a mi espalda, se metían entre mis piernas, gasas, que de forma sutil rozaban mi vello, abrían mis labios. Mi piel empezaba a estar ansiosa de unas manos que la recorrieran. Mis pezones endurecidos clamaban una lengua dócil. Una mano huérfana agarró la mía y me condujo hasta la siguiente estancia, me topé con una pared de tela, áspera como la piel de un kiwi, restregué mis pezones contra ella. Palpé en la oscuridad hasta que di con unos pequeños agujeros para meter las manos, toqué algo frío que se me escurría entre los dedos, era refrescante y a la vez compacto, como la harina. Quería rebozarme, que todo mi cuerpo ya febril se impregnara de aquello. Pasé las manos al siguiente agujero y palpé un líquido denso, caliente como el chocolate a la taza. Quise sumergirme en él, sentir mi desnudez cubierta. Dos manos casi etéreas se posaron en mis hombros empujándome suavemente hacia la siguiente sala. Nadie hablaba, no sabía si estaba sola o éramos más. Me tumbaron sobre algo confortable y fresco como la hierba, todo mi cuerpo temblaba de placer contenido, quería abrir las piernas, quería ofrecerme a alguien que colmara mis instintos. Algo me rozó la boca, abrí los labios y una lengua mimosa me lamió todo lo que encontró a su paso, los dientes, el cielo del paladar, las encías. Me mordisqueó suavemente desde las comisuras hasta llegar al centro. Mis manos se aferraban a la colchoneta, notaba como me iba excitando más y más, casi a punto del orgasmo tiraron de mí hacia otro lugar. Al entrar en la siguiente sala, percibí un olor afrutado, sensual, aspiraba para llenarme de él, era melocotón, melón, o quizá naranja. Mientras disfrutaba del dulzor casi tropical, un cuerpo desnudo me abrazó por detrás, era un hombre, notaba su vello en mi espalda, sus brazos como ramas de árbol me rodearon, su aliento en mi cuello y su miembro, no duro del todo, presionándome el final de la espalda. Por fin alguien iba a calmar mis ganas, alguien me iba a satisfacer. Me froté contra su desnudez, cogí sus manos, leves como hojas, y las posé en mis pechos. Instintivamente abrí mis piernas, empapada, me sentía arder y solo quería que su sexo se abriera camino entre mis muslos.

Y cuando esperaba sentir su miembro penetrándome, el hombre me soltó con suavidad y mi cuerpo caliente, y ansioso, se tuvo que conformar solo con eso pues el viaje había llegado a su fin. Me llevaron de la mano a otra estancia, me quitaron la venda y me encontré en un lugar frío e impersonal con unas taquillas donde habían guardado mi ropa.

Al vestirme, arranqué sin querer dos botones de mi camisa.

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11 comentarios so far
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Lo que es un verdadero placer es leer tus relatos cada semana. Enhorabuena. El único problema es que después de haber leído esto, ¡cualquiera se pone a trabajar!

Comentario por Raül Pere

Jajaja, bueno inténtalo que seguro que en un rato te has enfriado.
Gracias Raúl! Viniendo de ti me hace mucha ilusión lo que dices.

Comentario por Elena Azcárate

Tía, me he excitado leyéndolo…

Comentario por Ana

Esa es la intención, jiji.

Comentario por Elena Azcárate

Qué bien contado y menuda putada. Seguro que era una actividad de estas, sensualidad, de 7 a 8 de la tarde, clase impartida en el Centro cultural Pablo Neruda dentro del programa de formación de adultos financiada por la Comunidad Económica Europea. ¿A que sí?, ¿a que era otro curso de esos?

Comentario por Miguel Baquero

jajaja, ¿Sabes qué es lo peor?
Que no estaba subvencionado!

Comentario por Elena Azcárate

Un relato de lo más físico.
Un saludo.

Comentario por Raúl

Un relato que me engancha desde el principio al final. Como la mayoría de las veces acaba dejando con las ganas al protagonista. Pero en este caso… ¡¡Se lo merecia!!

Comentario por Jose

Excitada me voy arrancar (queriendo) no solo los dos botones de la camisa… ouh yeah!

Comentario por Fatima

Hola, Elena. Gracias por comentar en mi blog, hace ya unos cuantos días. Me gusta cómo escribes. Te seguiré…

Un saludo

Comentario por Gerardo

¡¡Solo espero que vuestro viaje al placer no sea inacabado!!

Comentario por Elena Azcárate




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