Escapismo


El sepelio
17 diciembre 2009, 10:45 am
Filed under: Ficción

El sepelio es a las seis de la tarde. Mi hijo me ha pedido que me ponga guapa. Esta ha sido su primera pérdida sentida. Lleva todo el día llorando. Y  solo de verle me pongo enferma. Ver sufrir a un hijo es doloroso, aunque a veces sea necesario. No ha querido ni comer. La muerte siempre impresiona y conmueve. Me ha hecho muchas preguntas:  si duele morir, a dónde van los muertos, qué pasa con ellos cuando los entierran. Una serie de preguntas difíciles para una atea como yo, pero que tarde o temprano iban a llegar. Desde luego le aseguré que no había sufrido ni un ápice.

Mientras me arreglo, y pongo especial empeño en ello, me miro al espejo y siento ganas de llorar; la asesina se viste elegante para despedir al muerto. Ver al niño tan afectado me ha llevado al arrepentimiento. Y no es que yo sea mala pero es que me hacía la vida imposible, tenía que eliminarle. Desde que le conocí me desagradó, nunca hicimos migas. Era feo y antipático. Ni se me ocurrió pensar que alguien le fuera a echar de menos.  No caí en ese detalle.

Salgo al jardín y me miran con aprobación, si supieran lo que he hecho no me mirarían así.  El niño enciende dos velas a cada lado del difunto, su padre se ha encargado de las flores, unas pequeñas margaritas blancas. Han puesto mucho interés en este asunto para que todo quede perfecto. Mi hijo tiene una expresión triste y serena mientras se despide de él en voz baja,  alcanzo a escucharle: adiós, mejor amigo. Casi me quiebro. Una música solemne sale por la ventana. El sol ha desaparecido. Veo el hoyo excavado bajo el único árbol que hay, un sauce llorón. El padre y el hijo están cogidos de la mano y me siento ajena a esa escena. El sepelio comienza y yo, culposa y desazonada. asisto a la ceremonia, el cuerpecillo del hámster, envuelto en un pañuelo, es colocado por mi hijo con suma delicadeza en el agujero. En ese mismo momento, mientras pronuncia un infantil discurso intentando no hacer pucheros, tomo la determinación de no contarle a nadie mi secreto. Nunca. Quedará entre el fallecido y yo ese asunto del ansiolítico diario que le metí en la garganta hasta que por fin una mañana apareció tieso. Salió resistente el ratón.

Me arrodillo y, a riesgo de ensuciarme las uñas, le ayudo e echar tierra en la pequeña fosa.

Me abraza muy fuerte. Le digo que lo siento, y sonrío.

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11 comentarios so far
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Me gusta, pero la sonrisa final es un poco peliculera. Creo que a lo largo del cuento queda bastante claro que está satisfecha con lo que ha hecho.
Besitos.

Comentario por Ainhoa

ehh, te has animado a dejarme un comentario. Probé varias frases finales y al final me quedé con esa. Es redundante, sí.
Gracias guapetona, ya no nos vemos así que pásalo muy bien en tu pueblo a pesar de las navidades. Y no vuelvas lesionada que tenemos trabajo a la vuelta.
besitos

Comentario por Elena Azcárate

^_^ Muy divertido, mi padre nos hizo lo mismo a la rubita y a mi con un conejito que tuvimos de chicas (poco tiempo), según él lo mató para que no nos encariñaramos con él más y sufriesemos mucho cuando finalmente la palmara;
…la verdad, a nosotras nunca nos quedó claro si el arroz con conejo que comimos al día siguiente de la perdida tuvo algo que ver en todo el asunto…; ^_^

Comentario por Lilith

jajaja, vaya con tu padre. A mi me da que el arroz tuvo algo que ver pero mejor no lo pienses.
Gracias MJ, besitos.

Comentario por Elena Azcárate

Me estaba acordando del que tuvo javi. Despues de intentar meterle un ibuprofeno (porque valium no tenia) para poder matar a ese animal loco, agresivo, con dientes amarillos y rabo enorme y rosa, me fui a un descampado del barrio, de noche, y lo solte. A javi le dije que habia muerto y puse cara de pena, exactamente igual que la de tu relato.

Comentario por blanca

Jajajaja, me ha encantado! Qué cabrona!! He visto a Chufi, recuerdo que le tuvimos que meter un valium (pero eso fue por una buena causa!!) Tiíta, que ya vuelvo!! Nos vemos prontito, te quiero!

Comentario por Ana

ehhh, sobri, que sí que ya vienes, tengo muchas ganas de verte.
Jaja, es verdad lo de Chufi, si me llego a acordar se lo dedico. Eso sí que fue muerte dulce.
besazos!!!!!!!

Comentario por Elena Azcárate

Vale, intentaré volver sana y salva esta vez.
Pásalo bien estos días y nos vemos el año que viene!
Besos.

Comentario por Ainhoa

“Sepelio” viene de “sepelire”, que significa enterrar… Ignoro si hoy es tu cumpleaños, Elena, pero te deseo que entierres todo eso que tengas que enterrar y te felicito por lo escrito, sea o no tu cumpleaños: muchas felicidades.

Comentario por Michael Thallium

Gracias Miguel, siempre aportando algo,todos deberíamos aprender a enterrar las cosas más a menudo.

Comentario por Elena Azcárate

A quien se le habrá ocurrido regalar a tu hijo un hámster… Es que los adultos no piensen.
Fdo.: Liga por la Defensa de Animales Domesticos que No Lo Son

Comentario por bibi




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