Escapismo


Presagio
13 diciembre 2009, 7:05 pm
Filed under: Ficción

Miranda estaba tirada en el sofá con un estado anímico indiferente. Esa misma mañana había firmado su divorcio. Todo había sido tan civilizado que no sabía si estaba contenta o triste.  Llevaba dos horas allí sentada recordando su corta vida de casada. Había sido feliz pero en los últimos tiempos el amor había desaparecido y ningún otro sentimiento ocupó su lugar. Sin una discusión ni una palabra de reproche, habían dado por finalizada la relación.

Rebuscando en su memoria recordó una anécdota de su viaje de novios. En ese momento le pareció significativa. Había ido con su marido a una playa, cómo se querían por aquel entonces, y habían alquilado una pequeña barca para ir a mar abierto. El día era caluroso y el sol quemaba la piel. Estuvieron remando durante una hora. El mar estaba tranquilo y transparente. Decidieron darse un baño, primero se tiró Miranda, un chapuzón rápido porque le daba miedo bañarse en alta mar. Cuando le tocó tirarse a él, se quitó la alianza, nuevecita, y se la dio para que se la guardara, alegando que le quedaba grande. Miranda se la puso a pesar de que le quedaba muy holgada. Se quedó mirando como él se sumergía en el agua cristalina. Era feliz. Lo recordaba todo como si hubiera sido ayer. Cuando él se cansó de nadar y subió a la barca, Miranda se apoyó, seductora, en el borde y notó, con verdadero espanto, que la alianza  se resbalaba suavemente de su dedo. Dando un grito, se giró y los dos se quedaron mirando como desaparecía de la superficie y se hundía lentamente en el mar sin poder hacer nada. Se quedó muda,  le pareció mal presagio. Él se había enfadado mucho, la llamó descuidada. Este incidente les fastidió la mayor parte del día. Y lo recordaron en varias ocasiones a lo largo de los años.

La imagen del anillo hundiéndose en el fondo del mar no se le quitaba de la cabeza. Ahora, tirada en el sofá, al recordarlo, se puso infinitamente triste, con la absurda sensación de que si a ella no se le hubiese caído el anillo al mar, todavía estarían juntos.

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12 comentarios so far
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Hola wpa! Mi primer comentario en tu blog!! jijiji, me ha gustado el relato…es sencillo (habla de algo tan triste y cotidiano como un divorcio) pero logra que sientas simpatia y pena por la protagonista 🙂
Dos apuntes en la frase:
“Había ido con su marido a una playa, como se querían por aquel entonces, y habían alquilado una pequeña barca para ir a alta mar. El día era caluroso y el sol quemaba la piel.”
No me encaja el “como se querían” ese…, y hay un trozo en el que repites varias veces “alta mar” y tb suena raro…puedes probar con mar abierto.. o algo asi 🙂

Bsitos

Comentario por Lilith

Gracias por el comentario MJ!
Esa frase está puesta así porque ella está recordando y en los recuerdos intervienen los sentimientos. Y lo de alta mar, ok!
besos guapita

Comentario por Elena Azcárate

ahh ya entiendo…, pues entonces creo que le falta algo para indicar que ella está recordando…, no se ponerlo entre parentesis o con admiración tipo:
“Había ido con su marido a una playa, ¡como se querían por aquel entonces!, y habían alquilado una pequeña barca para ir a alta mar. El día era caluroso y el sol quemaba la piel.”

..o algo así…igual en eso Ainhoa te puede decir mejor como ^_^

Bss

Comentario por Lilith

MJ, yo no lo veo necesario porque el párrafo empieza indicando que son recuerdos, y tampoco quiero darle énfasis, ten en cuenta que su estado anímico es indiferente.
beso

Comentario por Elena Azcárate

Los novios de la tarta de mi boda se cayeron y se hicieron añicos al sacarla al salón. Menudo presagio. De momento no nos hemos roto nada aunque una vez me hice un esguince.

besitos a montones para Elena. Esa gran narradora de emociones. 😉

Comentario por ángel

Pues que la cosa siga así. Y no te rompas nada, y menos la pareja!!
Gracias por los besitos y por el halago.
besos también para ti chiquitín!

Comentario por Elena Azcárate

Pues quizás hay que creer en los presagios o quizás mejor no hacerles ni caso.
Pero lo que más me ha gustado del relato es como aparece la culpa, esa maldita culpa ¿cristiana? escondida tras la aparente indiferencia.
Besitos

Comentario por Maria

Creo que es mejor no hacerles ni caso, si no no viviríamos. Tus comentarios siempre tan acertados.
mua

Comentario por Elena Azcárate

Estoy de acuerdo con una de las criticas que he leido. Hay un trozo del relato cuando describe el sol, el mar y todo esto que parece la cancion del verano de formula V: “La playa estaba desierta y el sol quemaba tu piel, cantando con mi guitarra para ti maria isbel…”

Comentario por blanca

Estoy de acuerdo con María. Y añado que a mí me ha resaltado la culpa femenina. Esa sensación de que somos nosotras las que siempre podríamos haber hecho algo mejor y cómo, con los fracasos, nos planteamos unas culpas súper absurdas. Me ha encantado y también me ha recordado a la voz de Richard Ford. Ya estás en favoritos.

Comentario por Fatima

¿Será innato ese sentimiento de culpa femenino?
Creo que es la educación, tan sumisa, que nos han dado.
Recordar, aunque sea de lejos, a Richard Ford es un orgullo!

Comentario por Elena Azcárate

Pues así ha sido. Tiene un libro que se llama “Pecados sin cuento”, que va sobre el adulterio y matrimonios fallidos que en fin, te entran unas ganas de vivir en pareja que no veas. Yo lo tuve que dejar, o dejaba el libro o a mi pareja. Pues sí, este relato me ha recordado un montón a los de ese libro.

Comentario por Fatima




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