Escapismo


Ella
2 diciembre 2009, 4:35 pm
Filed under: Ficción

Ella entraba y salía de mi vida a su antojo. Sin previo aviso.  No quería que actuase de forma tan autónoma, sin tener en cuenta mis sentimientos o mi situación. Apareció un otoño melancólico. Llegó una tarde sin avisar, y tuve miedo, miedo a sufrir más, miedo a que se instalara en mi vida, en mi casa.  Intenté resistirme a sus encantos, la hacía desplantes, la ahuyentaba. Buscaba planes, quedaba con mis amigos sin tenerla en cuenta para nada. Así conseguía que me dejara en paz por un tiempo, que me olvidara, o al menos, eso creía yo. Conseguía pasar varios días sin ella. Pero en cuanto me descuidaba y bajaba la guardia aparecía, en el sitio más inesperado, a veces incluso en la oficina, se presentaba allí y se quedaba conmigo. O se sentaba en el sofá de casa durante toda una tarde y se empeñaba en pasar la noche a mi lado. La sentía dentro de mí, me pertenecía. En una de sus breves desapariciones empecé una relación, todo iba bien hasta que un día empecé a echarla de menos. Añoraba esas tardes en que ella y yo compartíamos una película, una cena, la cama. Cuando la tenía tan cerca no la quería y ahora que la necesito tanto no la tengo. La busqué, sin encontrarla, hasta la desesperación. Qué ganas de compartir con ella noches enteras. Esos momentos tan intensos en los que lloraba con ella hasta el amanecer. Ni me acordaba de lo que había llegado a detestarla. En cambio, ahora era consciente que mientras no la encontrara y la sintiera cerca, al menos de vez en cuando, no podría ser feliz. En realidad no sabía dónde buscarla, recorrí calles, parques, bares y cines, lugares dónde yo imaginaba que podría encontrarla, inútil. Había días que se me hacía insoportable estar sin ella, me cambiaba el carácter. Esa búsqueda infructuosa me llevó a obsesionarme  de tal modo que mi nueva relación se fue resintiendo, mi nueva compañera ya no me comprendía. Me acabó dejando, pero esta vez me dio igual. Sólo la quería a ella, cerca de mí, compartiendo mi vida. Nada más terminar la relación, ella no tardó en aparecer. Por fin. La recibí con los brazos abiertos, emocionado, expectante. Los primeros días fueron maravillosos, llenos de luz y alivio. Ya no tendría que buscarla más, ya era mía otra vez. Recuperé  la serenidad y la alegría. Y ella siempre conmigo.

Y ahora, que se ha instalado definitivamente en mi casa, en mi vida, ahora me asfixia, me entristece y me inquieta. Se ha apoderado de mí sin tregua, sin un momento de respiro. Me ha consumido, convirtiéndome en un ser oscuro y enmarañado. Porque ella es así, te cambia y te carcome.

Y es ahora cuando quisiera que desapareciera de mi vida. Para siempre.  Y es ahora, que ya la conozco bien, que sé hasta donde llega su influjo,  cuando me atrevo a  decir su nombre, Soledad.

SOLEDAD: carencia voluntaria o involuntaria de compañía.

¿Quién no se ha sentido solo alguna vez? ¿o permanentemente?

La soledad, ese sentimiento de desamparo, esa sensación tan única e individual que cada uno vive como puede, que a veces se busca y otras se encuentra. De la que a veces queremos huir y no podemos. Esa palabra que va ligada a otras como pesar y melancolía, como desierto y pérdida. La soledad a veces te regenera, pero también te pudre. Aún así si te sientes solo mira a tu alrededor porque seguro que a tu lado hay alguna persona que también necesita una mano. Solo hay que extenderla.

Foto: Elena

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6 comentarios so far
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Si antes lo escribes antes te comento que me siento sola.

Comentario por blanca

Si es que tenemos telepatía hermana. Pero ya sabes que no estás sola!

Comentario por Elena Azcárate

Transmites muy bien en el relato esa dificil relación que tenemos con la soledad, sobretodo aquellos que sentimos esa mezcla de amor-odio, que disfrutamos con ella, que la añoramos cuando no la tenemos, que nos pesa como una losa de granit0 cuando pasa demasiado tiempo compartiéndonos. Me trae a la cabeza el verso del poeta que yo adapto libremente “Soledad divino tesoro, ya te vas pero has de volver, cuando quiero tenerte no te tengo y a veces te tengo sin querer”. Por cierto bonita foto.

Comentario por Maria

Desde luego no hay peor soledad que la que no se quiere. Pero también sabemos que hay que saber estar solo.
Ya era hora que me dejaras un comentario jodía…

Comentario por Elena Azcárate

Yo llevo unos cuantos años conviviendo con ella, creo incluso que es la relación mas duradera que he tenido. He tenido momentos de infinita tristeza a su lado, pero hay algo que me da siempre y otros me lo quitan, mi libertad.
Te veo cuando te leo. Tu sí que eres bonita, nena.

Comentario por bibi

Tú y yo sabemos bien que la libertad no tiene precio. Bueno sí, algún rato de infinita tristeza. Pero en esta vida todo tiene su contrapartida y a veces merece la pena!

Comentario por Elena Azcárate




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